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Великая Испанская революция
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Por no haber atrevido a romper con el sistema partidista-presidencial, Largo Caballero perdi'o y el 17 de mayo M. Aza~na le encomend'o formar un gobierno nuevo a J. Negr'in, dispuesto a la cooperaci'on m'as estrecha con comunistas. En la primavera del 1937 un golpe pol'itico iba prepar'andose no en favor de personas sino en favor del bloque de comunistas y socialistas de derecha. Los pol'iticos social-liberales y comunistas eligieron a Negr'in como a la m'as c'omoda figura de compromiso.

Los emisares de Comintern participaban directamente en aquellas combinaciones y gozaban de una gran influyencia en la coalici'on de los «vencedores de mayo». Est'a claro que sin su apoyo los socialistas de derecha no habr'ian logrado vencer a Largo Caballero y la revoluci'on social.

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Los antifascistas ten'ian no un solo (exterior) sino dos factores de resistencia como m'inimo (lo que prueba ya la defensa de Madrid): la revoluci'on y la ayuda de la URSS. En la situaci'on en que hallaba la Rep'ublica era imposible ganar contando con s'olo uno de ellos. La derrota segu'ia no s'olo a la disminuci'on de la ayuda sovi'etica sino tambi'en a la debilitaci'on de la revoluci'on. Al paralizar la revoluci'on, la direcci'on espa~nola nueva mat'o los est'imulos de la lucha abnegada por la victoria. Largo Caballero sab'ia combinar las ambas fuentes de la fuerza republicana, despu'es de que Negr'in hab'ia rechazado una de ellas, s'olo el comienzo de la Segunda Guerra Mundial podr'ia salvar la Rep'ublica.

Antes de 1938 la ayuda sovi'etica equilibraba la intervenci'on material y t'ecnica de Italia y Alemania, y las Brigadas Internacionales, la presencia del contingente militar italiano. A los finales de 1937 la ayuda sovi'etica empez'o a reducirse, mientras la fascista aumentaba. La disminuci'on de la ayuda de la URSS fue relacionada tanto con el desenga~no de los jefes sovi'eticos por lo que el nuevo gobierno Negr'in-Prieto fuera incapaz de quebrar el curso de la guerra como hab'ia prometido, como con la agravaci'on de la situaci'on internacional, cuando el problema espa~nol qued'o menos importante que las crisis en China y Checoslovaquia.

Desde la segunda mitad del 1937 la ayuda sovi'etica iba tambi'en a China y el volumen de abastecimientos al Oriente se descontaba de lo que URSS pod'ia dirigir a Espa~na. China era aun m'as importante de Espa~na: 'esta vez la guerra iba inmediatamente junto a las fronteras de la URSS. Detener Jap'on a los accesos lejanos a URSS fue muy importante para los sovi'eticos durante todos los 30.

En primavera-oto~no de 1937 los republicanos obtuvieron una posibilidad de tomar iniciativa, cuando Franco al haber concentrado las fuerzas en el Norte guerreaba en dos frentes. En vez de acumular los esfuerzos en la victoria y preparaci'on de una operaci'on ofensiva, comunistas y social-liberales se peleaban apasionadamente por poder, mientras tanto la Rep'ublica perd'ia tiempo. En verano realizaron una operaci'on en su estilo, y se qued'o evidente que sus m'etodos no eran mejores sino peores que el estilo de guerra de Largo Caballero. Y en julio-diciembre del 1937 la oportunidad de captar la iniciativa fue perdida.

Sin embargo la URSS continu'o a prestar ayuda a la Rep'ublica cuya conservaci'on (aunque la victoria fuera imposible) distra'ia Alemania y en especial Italia de las acciones en el este de Europa.

Dosificando la ayuda seg'un la situaci'on de pol'itica externa complicada, Stalin no se negaba a continuar la lucha en Espa~na y fortalecer el control sobre el sistema pol'itica de la Rep'ublica. Como demuestra la experiencia de las «democracias populares», aun en las condiciones m'as favorables Stalin actuaba paulatinamente cuando establec'ia los r'egimenes comunistas.

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En el mayo de 1937 el lugar del gobierno revolucionario ocup'o una coalici'on interesada en apaciguar y finalmente apagar totalmente el fuego de la revoluci'on. Pero la fracci'on m'as fuerte del r'egimen de mayo eran los comunistas quienes por lo moderado que fueran no se negaban a la idea de convertir Espa~na a un pa'is socialista (tal y como entend'ian la palabra). El gobierno de Negr'in se ocup'o de la decolectivizaci'on pero al mismo tiempo, de la nacionalizaci'on. Fue no s'olo una deviaci'on de los progresos revolucionarios antiguos sino la vuelta del vector de revoluci'on de la autogesi'on al estatismo y estatalizaci'on. El r'egimen que se establiz'o en Espa~na en mayo de 1937 representaba una forma inicial de las «democracias populares»: los r'egimenes que se propagaron en la Europa Oriental despu'es de la Segunda Guerra Mundial. La «democracia popular» es un r'egimen prosovi'etico que combina una fachada liberal con el n'ucleo autoritario y estatista. La correlaci'on de la fachada y del n'ucleo depende de los factores de pol'itica exterior, y en ciertas condiciones la fachada puede vencer al contenido. La «democracia popular» no se limitaba a hacer un «polluelo de cuclillo» comunista expulsar a los aliados, sino era una s'intesis de dos estatismos: un comunista y otro liberal en una plataforma prosovi'etica.

Los pasos m'as decisivos en la ruta de la «democracia popular» en Espa~na eran posibles despu'es de que terminara la guerra civil y la situaci'on internacional cambiara. Cuando llegara el tiempo, ser'ia posible unir a los comunistas y a los partidarios de pol'itica prosivi'etica en un partido unido y allanar a la oposici'on.

Al haber perdido la oportunidad de vencer a los azules, a la Rep'ublica le quedaba una sola posibiliad de sobrevivir: tirar hasta que estallara la Segunda Guerra Mundial. Esta oportunidad apareci'o en el septiembre del 1938 en relaci'on con la crisis de Sudetes y permanec'ia en 1939 ya que la Rep'ublica gozaba de un, aunque peque~no, pero suficiente recurso de resistencia para mantenerse algunos meses en la situaci'on impredicable de la Europa de preguerra.

Pero las fuerzas pol'iticas dirigentes inclu'ido al primer ministro Negr'in concluyeron que la derrota era inevitable y comenzaron a buscar las posibilidades de minimizar las consecuencias de la cat'astrofe. Comunistas implicadas en el combate contra en fascismo estaban dispuestos a luchar hasta el 'ultimo soldado. Pero tambi'en ten'ian que actuar en el marco de la pol'itica de Negr'in cuyas maniobras provocaban desconfianza a una gran parte de los republicanos que tem'ian quedarse al margen de la evacuaci'on.

En resultado el mot'in de Casado obtuvo un amplio soporte pol'itico, incluso por parte de los partidarios de una capitulaci'on incondicional. El revuelto provoc'o el fracaso de la Rep'ublica cuando quedaban s'olo cinco meses hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

El derrumbe de la Rep'ublica espa~nola fue una prueba evidente del fiasco de la estrategia del Frente Popular y seguridad colectiva que Stalin a tan duras penas hab'ia decid'ia realizar en 1934–1936.

En resultado de la guerra civil Franco determin'o su posici'on de neutralidad a cual se inclinaba ya en los d'ias turbios de Munich. Aunque de aquel modo la Rep'ulica gan'o: desangr'o el franquismo y impidi'o a involucrar Espa~na en la Segunda Guerra Mundial.

En el mismo tiempo en Espa~na se libr'o el primer combate en la lucha que terminar'ia por la derrota del bloque fascista en 1945.

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El movimiento hacia la democracia industrial fue terminado no en consecuencia de procesos internos que hab'ia ocasionado, sino en resultado de una supresi'on forzosa de la revoluci'on. El hecho de una derrota militar como tal no da lugar a concluir que uno u otro modelo es inviable en lo principal. Hay ejemplos de otras estructuras sociales y pol'iticas que en otras condiciones militares y pol'iticas daban muestras de alta eficacia y viabilidad. El problema de viabilidad de la alternativa sindicalista se resume en la posibilidad de su existencia, conservando su particularidad respecto al modelo «capitalista» y «estatista-comunista».

Es probable que en aquellos a~nos los ideales de autogesti'on y democracia coherente pod'ian surgir a la realidad s'olo en condiciones extremales. Es dificil decir si la autogesti'on sindicalista lograra sobrevivir en condiciones de la vida cotidiana y pac'ifica. La experiencia de muchos pa'ises occidentales y Yugoslavia «socialista» demuestra que la autogesti'on y el federalismo en la sociedad industrial y bur'ocrata son realizables m'as en su forma que en su contenido, sin embargo, mejoran las condiciones de vida de la gente. Las tendencias globales ist'oricas resultan m'as poderosos que las ideas prematuras. Pero s'olo aspirando a ir m'as all'a del horizonte es posible romber el c'irculo cerrado de lo ordinario.

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