Cetaganda (на испанском)
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— Eh? — Ivan hablу despacio, como si albergara profundas sospechas.
— Las cosas se estбn… complicando un poco.
— Vaya, como si antes fueran normales.
— Quiero decir que ahora se estбn complicando de verdad; son cosas que sobrepasan el rango de asuntos de mera seguridad… Se han convertido en conflictos diplomбticos de extrema importancia y delicadeza. Tal vez demasiado delicados como para someterlos a la clase de paranoicos con botas que terminan dirigiendo las oficinas locales de SegImp. Йsa es una decisiуn que deberй tomar… yo mismo. Cuando estй seguro de que estoy listo. Pero esto ya no es un juego, Ivan, y no puedo seguir sin apoyo. — Necesito ayuda, que Dios me ayude… necesito ayuda.
— Eso ya lo sabнamos ayer.
— Ah, sн… cierto. Pero el asunto es todavнa mбs complejo de lo que sospechaba ayer.
— Complejo? Hasta quй punto?
Miles dudу, y sonriу con amargura.
— No lo sй, Ivan.
Solo en el baсo de su suite, Miles se quitу lentamente el uniforme negro de la Casa Vorkosigan, que ahora necesitaba desesperadamente la atenciуn de la lavanderнa de la embajada. Echу una mirada de reojo a su propio cuerpo en el espejo, despuйs desviу la vista definitivamente. Pensу en el problema mientras estaba de pie en la ducha. Para los haut, cualquier humano normal era algo asн como una forma de vida inferior. Desde la estrecha perspectiva de la haut Rian Degtiar, tal vez habнa poca diferencia entre йl y, digamos, Ivan.
Y, de vez en cuando, los ghemlores ganaban esposas haut por grandes hazaсas. Los Vor y los ghemlores se parecнan en muchas cosas. Hasta Maz lo habнa dicho.
Hasta quй punto tenнa que ser grande la hazaсa? Muy grande. Bueno… йl siempre habнa querido salvar al imperio. Claro que no habнa pensado nunca en salvar al imperio cetagandano, pero la vida era asн, siempre tirando pelotas inesperadas, con mucho efecto…
Estбs loco, y lo sabes. Esperar, pensar siquiera en…
Si йl conseguнa desbaratar el complot de la Emperatriz, el emperador cetagandano le entregarнa… la mano de Rian? Si conseguнa mantener el complot de la emperatriz viuda, tal vez la haut Rian Degtiar se sentirнa lo suficientemente agradecida como para… darle su amor? Hacer las dos cosas al mismo tiempo serнa una hazaсa tбctica de proporciones y habilidad sobrenaturales.
Los intereses de Barrayar, cosa rara, estaban directamente relacionados con los del emperador. Obviamente, como oficial de SegImp su deber era salvar al villano y acabar con la chica.
Correcto. Me duele la cabeza.
A medida que se diluнa el efecto de la haut Rian, la razуn volvнa poco a poco a sus cauces. O no? Ella no habнa tratado de sobornarlo. Y sabнa que aunque Rian hubiera sido tan fea como la bruja Baba Yaga, habrнa tenido que seguir adelante con eso. Hasta cierto punto. Necesitaba probar que Barrayar no habнa robado la Gran Llave y la ъnica forma de conseguirlo era encontrar al ladrуn. Se preguntу si habrнa resacas por exceso de pasiуn. Porque si existнan, йl estaba empezando la resaca antes de terminar la borrachera, lo cual no le parecнa justo.
Ocho gobernadores sбtrapas habнan cometido traiciуn a instancias de la emperatriz muerta. Era bastante optimista pensar que sуlo uno de ellos era un asesino. Pero sуlo uno tenнa la Gran Llave.
Lord X? Siete posibilidades de equivocarse, contra una de acertar. Las cifras no estaban a su favor.
Ya… ya se me ocurrirб algo.
7
Ivan tardaba mucho en volver de la enfermerнa. Miles se puso el uniforme de fajina negro y, descalzo, encendiу la comuconsola para averiguar algo de los ocho gobernadores haut de las ocho satrapнas planetarias.
Los gobernadores de las satrapнas se elegнan dentro de un grupo de hombres que tenнan parientes imperiales cercanos: hermanastros, tнos o tнos abuelos de las lнneas maternas y paternas. Dos de los que ocupaban el cargo en ese momento eran de la constelaciуn Degtiar. Cada uno de ellos regнa su satrapнa durante un perнodo fijo de sуlo cinco aсos y luego lo trasladaban, a veces a un retiro permanente en la capital de Eta Ceta, a veces a otra satrapнa. Un par de los hombres mayores y mбs experimentados habнan recorrido todo el imperio. El propуsito de la limitaciуn temporal era impedir que cualquiera que albergara pretensiones imperiales instaurara una base de poder local. Hasta ahн, todo resultaba muy sensato.
Y… a quiйn habнa tentado en su hubris personal la emperatriz viuda? A quiйn habнa tentado Ba Lura? Cуmo habнa conseguido relacionarse con los gobernadores, cуmo habнa establecido el primer contacto? Si habнa desarrollado el plan durante veinte aсos, no le habнa faltado tiempo, mucho tiempo… y sin embargo, cуmo habнa podido predecir quй hombres serнan gobernadores de satrapнas en la desconocida fecha de su muerte? Los gobernadores tenнan que haber entrado en el complot hacнa relativamente poco… cualquier otra suposiciуn era imposible.
Miles mirу con los ojos entornados la lista de sus ocho sospechosos. Tengo que reducir la lista de alguna forma. De muchas formas. Si se basaba en la idea de que lord X habнa matado a Ba Lura personalmente, podrнa eliminar a los ancianos mбs frбgiles… pero йsa era una conclusiуn precipitada. Cualquiera de los ghemlores podнa tener un ghemguardia leal y capaz para encargarle la tarea, mientras йl se quedaba en el centro de la ceremonia de entrega de regalos y establecнa una coartada frente a docenas de testigos.
No habнa ninguna deslealtad para con Barrayar en el asunto pero lo cierto era que Miles hubiera querido pertenecer a Seguridad cetagandana… concretamente, hubiera deseado ser el hombre que se encargara de la investigaciуn sobre el supuesto suicidio de Ba Lura, fuera cual fuese la operaciуn que estuvieran llevando a cabo en ese momento. Pero no habнa forma de introducirse en ese flujo de datos sin llamar la atenciуn. Y no estaba seguro de que Rian tuviera la mente puesta en el asunto, por no mencionar la necesidad urgente de mantener la atenciуn de Seguridad cetagandana lo mбs lejos posible de Rian. Miles suspirу, frustrado.
Resolver el asesinato de Ba Lura no era asunto suyo. Su misiуn consistнa en localizar la Gran Llave. Bueno, tenнa una idea general de dуnde estaba: en уrbita, a bordo de una de las naves insignia de las satrapнas. Cуmo lograrнa descubrir en cuбl de ellas?
En ese momento, alguien llamу a la puerta e interrumpiу sus furiosas meditaciones. Miles apagу rбpidamente la comuconsola y dijo:
— Adelante.
Un Ivan de aspecto bastante dispйptico entrу trotando por la puerta.
— Y? — preguntу Miles, invitбndolo a sentarse con un gesto. Ivan arrastrу un sillуn pesado y cуmodo hasta la comuconsola y se dejу caer en йl de costado, con una mueca. Todavнa llevaba el uniforme verde.