Cetaganda (на испанском)
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— Ah — dijo Miles, con un hilo de voz.
Ella estaba sentada en una silla flotante, envuelta de pies a cabeza en tenues telas, muchas capas de tela, todas blancas y brillantes, una docena de texturas que caнan unas sobre otras.
El cabello era de color йbano refulgente, una larga melena con mechones que le cubrнan los hombros y le pasaban sobre las piernas y se arremolinaban a sus pies. Cuando se pusiera de pie, el cabello la seguirнa por el suelo como un velo infinito. Sus ojos enormes eran de un azul gйlido de tal pureza бrtica, que a su lado los ojos de lady Gelle parecнan charcos de barro. La piel… Miles sintiу que en toda su vida nunca habнa visto piel, sуlo bolsas remendadas en las que la gente se enfundaba para no perder fluidos vitales. Esa perfecta superficie marfileсa… ah, deseaba tocarla con tal intensidad que incluso le dolнan las manos. Tocarla sуlo una vez y despuйs morir. Los labios de Rian Degtiar eran tibios, como rosas en las que latiera la sangre…
Quй edad tenнa? Veinte aсos? Cuarenta? Era una hautmujer, quiйn podнa decirlo? A quiйn le importaba? Los hombres de la vieja religiуn habнan adorado iconos mucho menos gloriosos, de plata y oro labrados con un burdo cincel. Miles estaba de rodillas y no recordaba cуmo ni cuбndo se habнa dejado caer al suelo de ese modo.
Ahora sabнa por quй lo llamaban «caer». Sн, enamorarse. Era el mismo vйrtigo lleno de nбuseas de la caнda libre, la misma emociуn inabarcable, la misma seguridad enfermiza de que sufrirнa un tremendo golpe contra una realidad que se cernнa hacia йl a toda velocidad. Se inclinу hacia delante y dejу la Gran Llave frente a esos pies perfectos en sus sandalias blancas. Luego retrocediу y esperу.
SOY un juguete de la Fortuna.
6
Ella se inclinу y alargу la grбcil mano para recuperar el solemne objeto. Dejу la Gran Llave sobre la falda y sacу un collar largo por debajo de las capas de vestidos blancos. La cadena tenнa un anillo decorado con el dibujo de un ave con el pico abierto; las lнneas de oro de los contactos electrуnicos brillaban como filigrana sobre esa superficie lisa. Ella insertу el anillo en el sello sobre el cilindro. No pasу nada.
Algo le silbу en la respiraciуn. Mirу a Miles con furia.
— Quй ha hecho?
— Milady… yo… no… nada. ЎLe doy mi palabra de Vorkosigan! Ni siquiera se me cayу. Quй… quй se supone que debe pasar?
— Tendrнa que abrirse.
— M… m… — Miles se hubiera puesto a sudar de desesperaciуn, pero hacнa demasiado frнo. El perfume que emanaba de aquella mujer y la armonнa de su voz sin filtro electrуnico casi lo marcaban-. Si le pasa algo, sуlo hay tres posibilidades. Alguien lo rompiу… Ўpero no fui yo, lo juro! — Era йse el secreto de la extraсa intrusiуn de Ba Lura? Se le habнa roto y habнa estado buscando un chivo expiatorio a quien echarle la culpa…?-. O alguien lo ha reprogramado, O, lo cual es menos probable, han hecho algъn tipo de cambio. Un duplicado… O… o…
La hautmujer abriу desmesuradamente los ojos y pareciу a punto de decir algo.
A usted no le parece tan poco probable? — adivinу Miles-. Seguramente serнa lo mбs difнcil de hacer pero… ahora se me estб ocurriendo que tal vez quien lo hiciera no considerу la posibilidad de que yo se lo entregara a usted. Si es falso, tal vez alguien suponнa que estarнa camino a Barrayar en una valija diplomбtica. O… algo asн… No, eso no tiene sentido pero…
Ella estaba sentada, inmуvil, la cara tensa de pбnico, las manos tensas alrededor del cilindro.
— Milady, hбbleme. Si es una reproducciуn, obviamente es muy fiel. Usted podrб entregarla en la ceremonia. Y si no funciona, quй mбs da? Quiйn va a controlar el funcionamiento electrуnico de un aparatito obsoleto?
— La Gran Llave no es obsoleto. La usamos todos los dнas.
— Es algo asн como un enlace de datos, no? Usted tiene una ventana de tiempo… Nueve dнas. Si cree que el objeto ha sufrido algъn daсo o que alguien la ha modificado, bуrrela y reprogrбmela con los archivos de resguardo. Si es un duplicado falso que no funciona, tal vez tenga tiempo de hacer un duplicado verdadero y reprogramarlo… — Pero por favor, no se quede ahн sentada con esa mirada de horror en los ojos-. ЎHбbleme!
— Tengo que hacer lo que hizo Ba Lura — susurrу ella-. Ba Lura tenнa razуn. Йste es el final de todo…
— No, por quй? Por quй? Es una cosa, una cosa, nada mбs. A quiйn le importa? A mн no.
Ella levantу el cilindro y por primera vez fijу su gйlida mirada en Miles. La expresiуn de sus ojos hizo que йl deseara meterse en las sombras como una cucaracha, que quisiera esconder su fealdad meramente humana en un rincуn, pero se puso firme y aguantу la vergьenza.
— No hay archivos de seguridad — dijo ella-. Es la ъnica llave.
Miles sintiу que se desmayaba y, esta vez, no era sуlo por el perfume.
— Que no tienen copia de seguridad? — se ahogу-. Estбn totalmente locos?
— Es una cuestiуn de… control.
— Para quй sirve este maldito objeto?
Ella dudу, luego dijo:
— Es la llave— dato del banco genйtico de los haut. Las muestras congeladas de genes se guardan desordenadas, por seguridad. Sin la llave, nadie sabe dуnde estб cada muestra del banco. Para recrear los archivos, alguien tendrнa que examinar fнsicamente las muestras una por una y volver a clasificarlas. Hay cientos de miles de muestras… una por cada haut de la historia. Se necesitarнa todo un ejйrcito de genetistas y una generaciуn de tiempo para recrear la Gran Llave.
— Entonces, esto es una debacle, eh? — dijo йl con voz tranquila, parpadeando. Apretу los dientes-. Ahora sй que es una trampa. — Se puso de pie con dificultad y levantу la cabeza como si desafiara el ataque de esa belleza increнble-. Seсora, quй diablos estб pasando aquн? Se lo voy a preguntar una vez mбs, muy en serio. Quй estaba haciendo Ba Lura con la Gran Llave en una estaciуn espacial, en nombre de los noventa infiernos verdes de Dios?
— Ningъn extranjero…
— ЎAlguien quiere que sea asunto mнo! No lo comprende? Alguien me metiу de cabeza en esto… No creo que pudiera escaparme aunque quisiera. Y creo… creo que usted necesita un aliado. Ha tardado un dнa y medio en preparar esta reuniуn. Le quedan nueve dнas mбs. No tiene tiempo de hacerlo sola. Necesita… un hombre de seguridad, un hombre entrenado. Y por alguna extraсa razуn, se dirнa que usted no quiere recurrir a los de su propio bando…
Ella se balanceу adelante y atrбs en un gesto de horror, de miseria, acompaсado por un roce de ropa en movimiento.
— Si no me considera merecedor de conocer sus secretos — siguiу diciendo Miles con tono salvaje-, entonces dнgame cуmo podrнa empeorar las cosas…
Los ojos azules lo revisaron, buscando algo que йl no entendiу. Mientras tanto, йl pensaba que si aquella mujer le hubiera pedido que se abriera las venas por ella, allн mismo, йl habrнa dicho: De quй ancho quiere la herida?
— Mi Seсora Celestial lo deseaba — empezу a decir Rian Degtiar, con miedo, y se detuvo.
Miles se aferrу al poco autocontrol que le quedaba. Todo lo que ella habнa dejado escapar hasta el momento era fбcilmente deducible, o conocido. Ahora estaba llegando al corazуn del asunto y lo sabнa. Era evidente por la forma en que dudaba.
— Milady — Miles eligiу las palabras con mucho cuidado-. Si Ba Lura no se suicidу, eso fue un asesinato. No me cabe la menor duda. — Y los dos tenemos buenas razones para preferir la segunda opciуn-. Ba Lura fue su servidor, su colega… su… me atrevo a adivinar?, su amigo. Yo vi, su cadбver en la rotonda. Una persona muy peligrosa y muy precavida dispuso toda aquella horrible escena. Habнa… mucha maldad y mucha burla en todo eso…