90 millas hasta el parai?so
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A Juan Miguel y Elizabeth transcurridos ocho a~nos tensos y, siendo este un per'iodo poco feliz, ya no les hac'ia falta explicar qu'e significaba la imperfecci'on y el sentimiento de perdici'on irremediable.
Muchas familias en todos los rincones de la tierra padecen de un ansia similar, repiti'endose esta de a~no en a~no en intentos fallados de tener un angelito. Algunos hallan el motivo para re~nir y llevan el asunto hasta el divorcio, ocultando la causa verdadera con las habituales frases: “No nos llev'abamos bien”. Otros caen en una depresi'on horrible y buscan formas de relajarse en ligues rom'anticos fuera de la casa. Algunos, a semejanza de Juan Miguel y Elizabeth, al haber perdido la agudeza de la pasi'on carnal, siguen yendo hacia la meta, costara lo que costara. En el caso de que la alcancen, ellos ser'an los seres m'as dichosos del mundo.
Se concentraron en lo m'as importante. Juntos alcanzaron el fin. Su peque Eliancito – un ser vivo, su hijito querido – se hizo ciudadano del pa'is, al cual los dos lo quer'ian con locura.
En ellos hab'ia tanto de com'un. Si lo hubieran comprendido antes, no habr'ia ocurrido lo que tuvo lugar seis a~nos despu'es de nacer su criatura…
* * *
La polic'ia encontr'o r'apidamente a L'azaro. Decidieron arrestarlo directamente a la salida de la discoteca “La Rumba” – meca de la reserva tur'istica de Varadero.
La entrada aqu'i a las cubanas, que se dedicaban a la prostituci'on, se les estaba prohibida rotundamente. Se las arreglaban para pasar el cord'on de seguridad, yendo tomadas del brazo de alg'un novio cubano…
L'azaro interven'ia en esta ocasi'on como cortejador de Yoslaine, una mulata exuberante con colmillos de oro. Las lechuguinas habaneras no se olvidaron de adquirir este atributo de estilo, tomado de los videoclips puertorrique~nos y de Miami, y difundir la moda de estas coronas de oro a todas las grandes ciudades, desde la capital tabacalera Pinar del R'io hasta el carnavalesco Santiago y la colonial Trinidad.
La tarea de la parejita era simple. Primero, pasan a la discoteca, aparentando ser unos enamorados. Luego, la mulata encuentra a un extranjero y se pone de acuerdo en reunirse con el cliente en la calle. L'azaro se la lleva del club y la acomoda en el coche del turista. Ella le entrega diez pesos “convertibles” por el servicio, de los cuales dos llegar'an al “pico” del guardia. Todos quedan satisfechos.
L'azaro Mu~nero Garc'ia en m'as de una ocasi'on se vio realizando tales negocios. Los guardias de “La Rumba” le reconocieron y uno pod'ia notar en estos una alegr'ia prudente, ya que esperaban recibir una propina.
La parte principal del trayecto de la puta – que se extend'ia en torno a la pista de baile, llena de un p'ublico variado – ya se hab'ia superado. L'azaro hasta tuvo tiempo de apurar tres copas de “cubalibre”. Lo bueno es que la entrada la pag'o la compa~nera.
No se puede decir que L'azaro haya agarrado una borrachera hasta la insania, pero su natura bronquinosa empez'o a mostrar actividad en busca de c'omo usar las maniobras de judo, aprendidas a'un en el colegio. Sin embargo, la sed de dinero f'acil y el miedo ante una docena de miembros de la seguridad apag'o el inicio de un esc'andalo.
Pero se verti'o hacia afuera la pasi'on del eterno discutidor respecto a las disputas. Dicen que en la discusi'on nace la verdad. ?Y si ambos discutidores est'an seguros en que sus justificaciones son correctas y no toman en consideraci'on los argumentos del oponente? Los expertos aseguran que en tales discusiones muere la verdad…
– !Actuando as'i vas a buscar largo tiempo a un cliente! – L'azaro vocifer'o con irritaci'on a Yoslaine, pegada a la barra esperando a alg'un turista simp'atico. No quisiera entregarse a un bebedor, un gordinfl'on o un monstruo.
– As'i no se hacen los asuntos – incitado a largas peroratas con el c'octel de turno de ron blanco y cola, continu'o L'azaro – hay que buscarlo no entre los j'ovenes juerguistas, los cuales arden por bailar. !Estos pueden bailar con frenes'i un par de horas, sin pensar en una chica! Ah'i hay dos. Est'an sentados con un fin muy concreto – enganchar a alguien. ?Quieres yo mismo se lo explique a ellos? Solo el precio por mis servicios se duplicar'a. ?De acuerdo? Un billete de veinte. ?OK?
–Ponte de acuerdo mejor con tu Elizabeth. ?C'omo es que te aguanta? – hizo pasar tras los dientes Yoslaine – ?Sabe ella que t'u eres un animal ordinario?
–Eres tan audaz porque aqu'i todo est'a lleno de vigilantes –dijo rabiosamente L'azaro –Y si no, te meter'ia tu leng"uita aguda en aquel 'unico lugar, al cual est'a destinada.
–S'i, un animal ordinario –repiti'o Yoslaine, sonriendo al mismo tiempo a un italiano. Aquel de manera extra~na reaccion'o a la sonrisa y los gestos de llamada de la mulata, y eso bast'o para concluir que era gay.
–Primero, no es ella la que me aguanta, sino yo la aguanto. Soy seis a~nos menor que ella y yo soy un guapet'on – continu'o, haci'endose un reclamo con aplomo, el ex barman – Segundo, est'a loca por m'i y est'a segura de que yo la amo. – ?Le has pegado ya alguna vez? – era una pregunta normal respecto a L'azaro. – No – contest'o 'el.
– Entonces, ella tiene dinero o algo imprescindible que t'u necesitas tanto – la ramera hizo esta conclusi'on – claro, naturalmente, es camarera en Varadero. !Te alimentas a costa de ella!
– Estoy en condiciones de sustentarme – no lo acept'o L'azaro.
– S'i, pero solamente a expensas de las mujeres o asuntitos turbios.
– !Esto lo est'a diciendo una ramera ordinaria!
– Se lo est'a diciendo a un jinetero.
– !Muy pronto le meter'e ca~na, chuchas vendibles!
– ?Volver'as a largarte a Miami y luego volver'as a la c'arcel? ?Ella sabe que t'u estuviste de manera ilegal en los EE.UU., que te agarraron y ahora te encuentras bajo la vigilancia de la polic'ia?
–Lo sabe.
– Lo dudo mucho… Aunque las agujas en un costal no se pueden disimular, y t'u eres una aguja verdadera, tratas de emplastarte en disgustos y arrastrar as'i a los que te rodean. – !Tonta! !Soy el muchacho m'as perspectivo en toda la comarca! Cuatro meses me las pas'e tomando el sol en las playas de Miami Beach. ?Sabes lo que he comprendido yo? !Aqu'i no tengo nada que hacer! Aqu'i soy un elemento antisocial, eso soy yo. Escoria de la tierra. Criminal. Par'asito. !C'omo los odio a todos!
– ?Para qu'e has vuelto, entonces? ?Para que los guardafronteras te “acogieran” y te encarcelaran? ?Para que luego te rescataran con dinero de las rameras piadosas?
– He vuelto porque en aquel sistema es dif'icil lograr 'exitos si no posees un capital inicial. Empezar siendo lavaplatos no es para m'i. Esa profesi'on podr'a quedarse contigo para siempre. El primer dinero puede ser ganado aqu'i. Mejor dicho, con ayuda de aquellos que residen aqu'i, pero all'i tienen familiares ricos. T'u les ayudas a ellos – estos te ayudan a ti.